Gastos, ingresos, proyectos de ahorro y presupuestos en varias monedas. Sin plantillas de ejemplo: la app arranca vacía y crece con tus propios datos.
Cada mes, un solo vistazo: cuánto entró, cuánto se fue y en qué. El anillo de adentro es tu gasto real por rubro — los mismos colores que después vas a reconocer en cada gráfico de la app.
Un formulario, no una grilla. Elegís rubro, cuenta, y listo — sin fórmulas que romper por accidente.
Cada familia ve solo lo suyo. Nadie más puede ver un solo movimiento ajeno.
Varias monedas, cuotas de tarjeta, sueldos que cambian a mitad de año — la app se adapta a vos, no al revés.
Cada cuenta opera en la moneda que corresponda, sin conversiones forzadas. Vos elegís tu moneda base.
Definí una meta y un plazo: la app calcula cuánto te toca aportar cada mes para llegar a tiempo.
Un vistazo por rubro, por mes o proyectado a futuro, incluyendo cuotas e inflación.
Alquiler, suscripciones, servicios: se cargan solos cada mes y los podés pausar sin perder el historial.
Sin datos de ejemplo ni cuentas compartidas: arranca vacía y la usan solo quienes vos invites.
La interfaz se adapta a tu preferencia de sistema, y la podés cambiar cuando quieras.
Una de esas planillas que nadie más de la casa se animaba a tocar, con fórmulas que solo una persona entendía de memoria. Un día decidimos que esa lógica —la que de verdad funcionaba— merecía algo mejor que una fila más en Excel.
Todo lo que esa planilla sabía hacer bien, lo hicimos una app. Lo que la hacía frágil, lo dejamos atrás.
Creá tu cuenta, cargá tus cuentas y tus rubros como quieras verlos, y empezá el mes que viene con todo en un solo lugar.